El “corralito legal”: ¿Quién gana cuando las AFP se hacen ricas?

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El “corralito legal”: ¿Quién gana cuando las AFP se hacen ricas?

El “corralito legal”: ¿Quién gana cuando las AFP se hacen ricas?

Por :  en Opinión

Las AFP no están funcionando para sus afiliados, dice el columnista. En mayo de este año, el 91,4% de los pensionados pagados por las AFP en la modalidad “retiro programado” (sin contar a las compañías de seguro), recibió menos de $159.369. Resultados muy distintos obtienen los dueños de estas empresas. Aquí se muestra cómo parte del dinero de los afiliados llega a los controladores de las AFP, algunos de los cuales se sitúan en paraísos tributarios. El monto que administran es enorme: tres compañías de seguro estadounidenses (Metlife, Prudential y Financial) controlan el 73,2% de esos activos: US$136.328 millones, algo así como el 54% del PIB de Chile.

La norma rectora de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) es el Decreto Ley N°3.500 de 1980, el que en términos simples establece que son “empresas privadas con fines de lucro”

La norma rectora de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) es el Decreto Ley N°3.500 de 1980, el que en términos simples establece que son “empresas privadas con fines de lucro” y las únicas que pueden hacerse cargo de administrar el 10% obligatorio de cotización para ahorro previsional al que están obligados en Chile los trabajadores dependientes.

Esta norma es la que configura lo que el economista Andrés Solimano llama “corralito legal”, puesto que los fondos previsionales quedan encerrados en el sistema sin la opción de moverlos hacia un administrador sin fines de lucro (Pensiones a la chilena, la experiencia internacional y el camino a la desprivatización. Editorial Catalonia 2017). La riqueza y el consecuente poder que este sistema genera, ha sido definido por el historiador británico Robin Blackburn como capitalismo gris: una estrategia de acumulación basada en los flujos financieros globales, donde se incluyen estrategias de inversión relacionadas con prestaciones, como la pensión de vejez, donde los trabajadores tienen un vínculo de propiedad muy tenue con el dinero que les pertenece y donde los fondos son administrados muchas veces por empresas cuyos entramados societales suelen ser opacos, complejos de comprender y analizar.

Por administrar ese dinero las AFP cobran una comisión, que sale del salario imponible del trabajador y que se define como un “costo de administración”. No es la única comisión: las AFP también cobran un porcentaje de la pensión por pagarla, como en el caso de Retiro Programado, la Renta Temporal; y también una comisión por la administración del Ahorro Previsional Voluntario (APV). El “Cuadro 1″ muestra el detalle para cada tipo de comisión mencionada.

grafico 1

Las comisiones pagadas por los cotizantes pueden alcanzar un volumen bastante relevante en relación a los ingresos ordinarios de las AFP. Al observar  los estados financieros del sistema publicados por la Superintendencia de Pensiones, se constata que al 31 de diciembre de 2016 las comisiones corresponden nada menos que a un 89,4% del total de los ingresos ordinarios de las AFP (para este cálculo se consideran las comisiones por depósitos de cotizaciones obligatorias y APV; las comisiones por retiros programados y por rentas temporales, calculadas sobre los ingresos ordinarios más la rentabilidad del encaje (ver notas).

Este negocio cautivo es muy rentable. Sus cuantiosos ingresos logran cubrir las operaciones necesarias para el ejercicio y dejar un saldo de ganancia relevante para la industria. Un ejemplo: durante los 90 primeros días del este año (primer trimestre), las seis AFP que componen el sistema se llevaron ganancias diarias por $1.290 millones. En estos años marcados por el bajo crecimiento económico (hoy bordea el 1%) y por el debate sobre las bajas pensiones, la prosperidad de las AFP no se ha detenido: si se compara marzo del año 2016 con marzo de 2017, se observa que las ganancias de los dueños de las AFP se han incrementado en un 42%. Hoy son 5.281.494 trabajadores los que cotizan en las AFP, de los cuales el 97,4% corresponde